Muchas historias se tejen en torno al viñamarino barrio El Salto, denominado así por las caídas de agua de sus alrededores, las que incluso sirvieron para abastecer de agua a las locomotoras a vapor que comenzaron a correr desde Valparaíso allá por el año 1851.
Fue un barrio que tuvo el privilegio de levantarse a la vera del primer camino pavimentado en Chile, en base al sistema de pavimento bituminoso Mac Adam, gracias a una iniciativa y al financiamiento de la Asociación de Automovilistas de Valparaíso, que frecuentaban esa vía para desplazarse hacia Quilpué. A un costado de la calle Limache, se alza el monolito que recuerda que en el año 1924 se inauguró el primer camino que se pavimentó en Chile.

Toda la extensión recta de la actual calle Limache, era conocida como El Olivar, hasta que fue bautizada con este nuevo nombre, conservando el antiguo para el sector que va desde el puente sobre el Marga Marga, hasta empalmar con el Troncal Urbano.
Pero el progreso urbano también cobró algunas víctimas, precisamente por la velocidad que podía imprimirse a los automóviles en un camino pavimentado. Fue así como el almirante Luis Gómez Carreño, que conducía un automóvil descapotable rumbo a Quilpué, volcó al tomar la curva del puente El Olivar, perdiendo la vida y falleciendo el 6 de enero de 1930 a consecuencias de sus heridas.
En un aspecto más onírico, la vieja estación ferroviaria de El Salto fue escenario de los sueños del dibujante, periodista y cineasta, Jorge Délano (Coke), quien confesó que desde niño había soñado reiteradamente con una adolescente sentada en un banco, hasta que a los 18 años de edad, la conoció y se casó con ella dos años después.
Hay muchas otras historias en torno a El Salto, con el famoso palmar que allí se inicia y que prácticamente se prolonga hasta la variante Agua Santa; con los vecinos del Jardín Botánico, que era el parque y casa de descanso del fundo El Olivar, de propiedad del filántropo salitrero Pascual Baburizza, hoy administrado por Conaf.

Ha sido, sin duda, un pasado cargado de historias que hoy se reúnen frente a una interesante propuesta que apunta a consolidar el Barrio Industrial El Salto como el gran polo empresarial e industrial de la V Región.

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